Viajar a Canadá no es simplemente cruzar el Océano Atlántico; es desembarcar en un territorio donde la naturaleza no es un decorado, sino la protagonista absoluta.
Con casi 10 millones de km², este gigante norteamericano es un mosaico de contrastes: desde ciudades que parecen trozos de Europa, hasta glaciares milenarios.
Venga, vamos ya a descrubir uno de los rinconos más bonitos de América.
La Costa Este
Esta zona es el equilibrio perfecto para quienes buscan una mezcla de naturaleza imponente y un urbanismo sofisticado.
Toronto y Ontario
Toronto es pura energía. Sube a la CN Tower y, si eres valiente, camina por su suelo de cristal a 342 metros. Pero el gran imán son las Cataratas del Niágara. Para terminar el día, visita Niagara-on-the-Lake, un pueblo victoriano donde se produce el exclusivo Icewine (vino de hielo), cuyas uvas se recogen congeladas a -8ºC.

Quebec
La ciudad de Quebec no es solo la joya de la corona, es un viaje al pasado. Pasear por el Petit Champlain, con sus calles empedradas y boutiques artesanales, es lo más parecido a estar en la Francia del siglo XVII.
No te limites al casco antiguo; a solo 15 minutos se encuentran las Cataratas de Montmorency. Te recomendamos subir en el teleférico y cruzar el puente colgante que pasa justo por encima de la caída de agua: son 83 metros de altura que te dejarán con la boca abierta.
Montreal
Montreal es la capital cultural y gastronómica. Es imprescindible subir al Mont-Royal al atardecer; el mirador Kondiaronk ofrece la postal perfecta del skyline iluminado.
Para entender la vida local, explora la Ciudad Subterránea (RÉSO): no es solo un refugio contra el invierno, son 32 km de galerías que conectan arte, vida y comercio, conectando universidades, hoteles y museos.

- Ideas de circuitos por la Costa Este.
Las Montañas Rocosas
Si tienes en mente la imagen de un lago azul rodeado por pinos y picos nevados, este es tu lugar. Si visitas esta región tienes que ir a Icefields Parkway (Hwy 93), catalogada como una de las rutas en coche más espectacular del mundo.
Banff y el Lago Louise
En el Parque Nacional de Banff, la naturaleza manda. El Lago Louise debe su color turquesa casi eléctrico a la «harina glacial» (partículas de roca) que flota en el agua. A su vez, también puedes visitar el histórico hotel Fairmont Chateau Lake Louise donde podrás disfrutar frente al ventanal de la Lakeshore Drive; es una de las experiencias más lujosas de Alberta.
Jasper y el Glaciar Athabasca
Jasper es la versión más salvaje y menos masificada de las Rocosas. Es una «reserva de Cielo Oscuro», ideal para ver las estrellas. El punto fuerte es el Campo de Hielo Columbia, donde podrás subir al Ice Explorer (un vehículo todoterreno con ruedas de casi 2 metros) para caminar sobre el Glaciar Athabasca.

La Costa Oeste
Al alcanzar el extremo occidental de Canadá, el paisaje se transforma. Dejamos atrás las altas cumbres para descubrir la costa del Pacífico. Aquí, el estilo de vida gira en torno al océano y al legado histórico de las comunidades indígenas de la zona.
Vancouver
Vancouver ha sido constantemente elegida entre las mejores ciudades del mundo para vivir. Recorre los 9km del malecón de Stanley Park en bicicleta, rodeado de tótems indígenas y bosques milenarios. Si buscas una dosis de adrenalina, el Puente colgante de Capilano te permite caminar a 70 metros sobre el río, rodeado de copas de árboles gigantes en su atracción Treetops Adventure.

La Isla de Vancouver y Victoria
Cruza en ferry desde Vancouver (un trayecto de 90 minutos donde podrás ver delfines) hasta Victoria. Es la capital más británica fuera del Reino Unido, famosa por sus jardines florales como Butchart Gardens. Pero el verdadero tesoro está en sus aguas: Victoria es el punto de partida de las mejores expediciones para el avistamiento de orcas y ballenas jorobadas en libertad. Ver una ballena sumergirse con las con las montañas nevadas de fondo es el cierre perfecto para cualquier viaje.

- Descubre todo lo que puede ofrecer Canadá
Canadá no es un destino que se visita, es un lugar que se experimenta con los cinco sentidos. Ya sea que te atraiga el murmullo de las calles de Quebec, el crujir del hielo bajo tus pies en Jasper o la paz profunda de un atardecer en el Pacífico, este destino tiene la capacidad de hacerte sentir que estás en un lugar único.

