Hoy es 17 de marzo y, si cierras los ojos, casi puedes oír el sonido de los violines y el chocar de las jarras de cerveza. El Día de San Patricio ha pasado de ser una fiesta religiosa local a convertirse en la celebración nacional más famosa del mundo. Pero, ¿por qué conformarte con fotos si puedes vivirlo el año que viene?
En Viajes Carrefour nos ponemos el sombrero verde para contarte por qué Irlanda es un destino que tienes que visitar al menos una vez en la vida (y no solo por la fiesta).
¿Quién fue San Patricio?
Aunque hoy lo asociamos esta fecha con desfiles multitudinarios y alegría, el origen de San Patricio es una historia de superación digna de una novela.
Curiosamente, el patrón de Irlanda ni siquiera era irlandés; nació en Gran Bretaña y su destino se cruzó con la «Isla Esmeralda» de la forma más abrupta, al ser secuestrado por piratas y vendido como esclavo. Tras años de cautiverio, logró escapar, pero sintió una llamada interna que le hizo volver al lugar con una misión: evangelizar a sus habitantes.
En su camino por la isla, fue dejando símbolos que hoy en día son parte de la identidad global. El más famoso de todos es el shamrock o trébol de tres hojas, que San Patricio utilizaba de manera didáctica para explicar el concepto de la Santísima Trinidad a los lugareños. Con el paso del tiempo, esa pequeña planta se ha convertido en el emblema nacional.
Otra de las leyendas más extendidas cuenta que el santo expulsó a todas las serpientes de Irlanda. Aunque los estudios científicos confirman que, debido a su geografía y clima, nunca hubo serpientes en la isla tras la última glaciación, el relato ha perdurado como una poderosa metáfora de cómo San Patricio logró ahuyentar «el mal» y las antiguas creencias paganas, dando paso a una nueva era que hoy se celebra con orgullo en cada rincón del país.

La Isla se tiñe de verde
Aunque la capital se lleva los focos, el Día de San Patricio es la fiesta nacional en toda la República de Irlanda. Desde las aldeas más pequeñas de la costa de Galway hasta las ciudades históricas de Cork o Limerick, no hay ningún rincón de la «Isla Esmeralda» que no celebre su identidad hoy.
Es el momento perfecto para descubrir la verdadera hospitalidad irlandesa en los pubs locales, donde las sesiones de música folk improvisada y el calor de la chimenea crean una atmósfera única. Además, marzo marca el despertar de la naturaleza: es el momento en que los Acantilados de Moher o el Anillo de Kerry lucen ese verde eléctrico tan intenso que solo se encuentra aquí.

¿Qué ver en Dublín?
Dublín es una ciudad de «bolsillo»: caminable, acogedora y llena de rincones con alma.
- Trinity College y el Libro de Kells: Entrar en su biblioteca es igual que adentrarse en una de las películas de Harry Potter. Allí se custodia el Libro de Kells, un manuscrito medieval ilustrado que es una obra de arte.
- Guinness Storehouse: No es solo una fábrica de cerveza, es una experiencia multimedia. Lo mejor: terminar el recorrido en el Gravity Bar, con una cerveza perfecta junto con vistas 360º de la ciudad.
- Temple Bar: es un lugar un poco turístico, pero es una parada recomendable. Perderse por sus calles empedradas, escuchar música en directo en cualquier esquina y sentir el bullicio es la esencia de Dublín.
- Catedral de San Patricio: construida junto al pozo donde se dice que el santo bautizaba a los conversos. Es imponente y su parque interior es perfecto para un descanso.
- Kilmainham Gaol: Si quieres entender la historia sobre la Independencia de Irlanda, esta antigua cárcel es una visita un poco sobrecogedora pero necesaria.

Qué hacer: vive Dublín como un local
- Haz un «Pub Crawl»: No te quedes solo en Temple Bar. Ve a zonas como George´s Street o Harcourt Street para descubrir pubs con menos turistas y más esencia local.
- Pasea por St Stephen´s Green: El pulmón verde del centro. Si sale un rayo de sol, verás a todos los dublineses lanzarse al césped como si fuera verano.
- Cruza el Ha´penny Bridge: El puente más fotogénico de la ciudad. Antiguamente había que pagar medio penique (half penny) para poder cruzarlo.
- Fiesta de San Patricio: Si quieres vivir San Patricio de verdad, no vayas solo el día 17 de marzo. Dublín organiza un festival de 4 o 5 días con ferias, teatro callejero, conciertos y gran desfile. Eso sí, reserva con antelación vuelos, hoteles o paquetes de vuelos más hotel porque la ciudad se llena.
Dicen que en Irlanda no hay extraños, solo amigos que aún no se han conocido. Dublín es una ciudad que te abraza desde el primer minuto, con su historia rebelde, su literatura infinita y esa hospitalidad que solo se encuentra alrededor de una mesa compartida.
Este año puede ser que San Patricio lo celebres desde tu casa, pero que sea el último. ¡Qué la suerte irlandesa te acompañe en tu próxima reserva!

